Haz un inventario de lo que realmente existe
Enumera las páginas actuales y la información de cada una. Marca los datos de contacto, descripciones de servicios, archivos e imágenes que aparecen en varios lugares. El inventario debe revelar qué necesita revisión, no convertirse en un archivo perfecto de cada detalle de diseño.
Verifica la precisión antes de pulir
Confirma qué servicios siguen ofreciéndose, qué ubicaciones son pertinentes y qué ejemplos aún pueden usarse. Una buena redacción no arregla una oferta obsoleta. Resuelve esos hechos antes de dedicar tiempo a afinar encabezados o mover contenido a un diseño nuevo.
Asigna un destino a cada elemento
Asigna al contenido existente uno de tres destinos: conservar y actualizar, combinar con otra página o retirar. Para los enlaces antiguos importantes, planea cómo llegarán los visitantes al reemplazo correcto. Un rediseño es más fácil de seguir cuando los cambios de contenido son intencionales.
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